miércoles, 10 de septiembre de 2008
viernes, 18 de abril de 2008
Da miedo ser poeta
Uno va, viene y vuelve, cansado de su nombre;
va por los bulevares y vuelve por sus versos,
escucha el corazón que, insumiso, golpea
como un puño apretado, fieramente llamando
y se sienta en los bancos de los parques urbanos,
y ve pasar la gente que aun trata de ser alguien.
Entonces uno siente que triste es ser hombre.
Entonces uno siente que duro es estar solo.
Se hojean febrilmente los anuarios buscando
la profesion "poeta"-¡ay, nunca registrada!-,
Y entonces uno siente cansacio y mas cansancio,
solamente cansancio, tiempo lento y cargado.
Quisiera que escucharais las hojas cuando crecen,
quisiera que supierais lo que es abrirse al aire
creyendo que uno colma de evidencia el instante
con su golpe de savia y ascendencia situada,
quisiera que pensarais despues de tanto esfuerzo,
que esa gloria y sorpresa fueron luz, fueron nada.
Llorarias conmigo la lagrima o la estrella,
llorariais verdades de temblor transparente,
caerias como gotas de lo espeso afligido
y en lo palido y liso, diminutos tambores
sonarian al paso de los numeros neutros
como largos sumandos de implacable cansancio.
Llorariais, ay, lloro,yo, plural, yo horadado,
desalmandome lento, sintiendo ya los huesos
que, sueltos, se golpean y, al fin, desencajados,
baten, baten, aventan- polvo y paja- mi vida.
Llorariais si vierais como pienso en vosotros
llorariais, ay! lloro, lluevo amen mi fatiga.
Da miedo ser poeta; da miedo ser un hombre
consciente del lamento que exhala cuanto existe.
Da miedo decir alto lo que el mundo silencia.
Mas, ay, es necesario, mas, ay, soy responsable
de todo lo que siento y en mi se hace palabra,
gemido articulado, temblor que se pronuncia.
Pensadlo, ser poeta no es decirse a si mismo,
es asumir la pena de todo lo existente,
es hablar por los otros, es cargar con el peso
mortal de lo no dicho, contar años por siglos,
ser cualquiera o ser nadie, ser la voz ambulante,
que recorre los limbos intentando probarlos.
No me hagais más preguntas. Cantad cara al mañana
lo común de la sangre, lo perpetuo, corriente.
No al sólo yo atenidos, penseis que vuestra muerte
es la muerte sin vuelta y el fin de vuestro anhelo.
mientras haya en el mundo un hombre que cante,
quedará esperanza para todos nosotros...
Gabriel Celaya. Pay y concierto, 1953.
va por los bulevares y vuelve por sus versos,
escucha el corazón que, insumiso, golpea
como un puño apretado, fieramente llamando
y se sienta en los bancos de los parques urbanos,
y ve pasar la gente que aun trata de ser alguien.
Entonces uno siente que triste es ser hombre.
Entonces uno siente que duro es estar solo.
Se hojean febrilmente los anuarios buscando
la profesion "poeta"-¡ay, nunca registrada!-,
Y entonces uno siente cansacio y mas cansancio,
solamente cansancio, tiempo lento y cargado.
Quisiera que escucharais las hojas cuando crecen,
quisiera que supierais lo que es abrirse al aire
creyendo que uno colma de evidencia el instante
con su golpe de savia y ascendencia situada,
quisiera que pensarais despues de tanto esfuerzo,
que esa gloria y sorpresa fueron luz, fueron nada.
Llorarias conmigo la lagrima o la estrella,
llorariais verdades de temblor transparente,
caerias como gotas de lo espeso afligido
y en lo palido y liso, diminutos tambores
sonarian al paso de los numeros neutros
como largos sumandos de implacable cansancio.
Llorariais, ay, lloro,yo, plural, yo horadado,
desalmandome lento, sintiendo ya los huesos
que, sueltos, se golpean y, al fin, desencajados,
baten, baten, aventan- polvo y paja- mi vida.
Llorariais si vierais como pienso en vosotros
llorariais, ay! lloro, lluevo amen mi fatiga.
Da miedo ser poeta; da miedo ser un hombre
consciente del lamento que exhala cuanto existe.
Da miedo decir alto lo que el mundo silencia.
Mas, ay, es necesario, mas, ay, soy responsable
de todo lo que siento y en mi se hace palabra,
gemido articulado, temblor que se pronuncia.
Pensadlo, ser poeta no es decirse a si mismo,
es asumir la pena de todo lo existente,
es hablar por los otros, es cargar con el peso
mortal de lo no dicho, contar años por siglos,
ser cualquiera o ser nadie, ser la voz ambulante,
que recorre los limbos intentando probarlos.
No me hagais más preguntas. Cantad cara al mañana
lo común de la sangre, lo perpetuo, corriente.
No al sólo yo atenidos, penseis que vuestra muerte
es la muerte sin vuelta y el fin de vuestro anhelo.
mientras haya en el mundo un hombre que cante,
quedará esperanza para todos nosotros...
Gabriel Celaya. Pay y concierto, 1953.
No existe
La poesía existe o no existe; eso es todo. Si es, es con tal evidencia, con tal imperial y desafectada seguridad que se me pone por encima de toda posible defensa, innecesaria. Su delicadeza, su delgadez suma, es su grande invencible corporeidad, su resistencia y su victoria. Por eso considero la poesía como algo esencialmente indefendible. Y, claro es, en justa correlación, esencialmente inatacable. La poesía se explica sola, sino no se explica. Todo comentario a una poesía se refiere a elementos circundantes a ella, estilo, lenguaje, sentimientos, aspiración, pero no a la poesía misma. La poesía es una aventura hacia lo absoluto. Se llega más o menos cerca, se recorre más o menos camino; eso es todo. Hay que dejar que corra la aventura, con toda esa belleza de riesgo, de probabilidad, de jugada. “Un coup de dés jamais n´abolira le hasard”. NO quiere decir eso que la poesía no s epa lo que quiere; toda poesía sabe, más o menos, lo que se quiere; pero no sabe tanto lo que se hace. Hay que contar, en poesía más que en nada, con esa fuerza latente y misteriosa, acumulada en la palabra debajo, disfrazada de palabra contenida pero explosiva. Hay que contar, sobre todo, con esa forma superior de interpretación que es le malentendu. Cuando una poesía está escrita se termina, pero no acaba; empieza, busca otra en sí misma, en el autor, en el lector, en el silencio. Muchas veces una poesía se revela a sí misma, se descubre de pronto dentro de sí una intención no sospechada. Iluminación, todo iluminaciones. Que no es lo mismo que claridad, esa claridad que desean tantos honrados lectores de poesías. Estimo en la poesía sobre todo la autenticidad, luego la belleza. Después el ingenio.
Mi poesía está explicada en mis poesías. Nunca he sabido explicármela de otra manera, ni lo he intentado. Si me agrada el pensar que aún escribiré más poesías, es justamente por ese gusto de seguir explicándome mi Poesía. Pero siempre seguro de no escribir jamás la poesía que lo explicará todo, la poesía total y final de todo. Es decir
con la esperanza ciertísima de ir operando siempre sobre lo inexplicable. Ésa es mi modestia.
Gerardo Diego, Antología de la poesía. 1934.
Mi poesía está explicada en mis poesías. Nunca he sabido explicármela de otra manera, ni lo he intentado. Si me agrada el pensar que aún escribiré más poesías, es justamente por ese gusto de seguir explicándome mi Poesía. Pero siempre seguro de no escribir jamás la poesía que lo explicará todo, la poesía total y final de todo. Es decir
con la esperanza ciertísima de ir operando siempre sobre lo inexplicable. Ésa es mi modestia.
Gerardo Diego, Antología de la poesía. 1934.
miércoles, 9 de enero de 2008
Indicadores
Según tengo entendido, si un marino va en un bote pequeño y la niebla le impide ver una boya indicadora de su ruta, lo que hace es describir rápidamente círculos pequeños con el bote para producir oleaje que haga moverse la boya. Luego se detiene y escucha y vuelve a hacer lo mismo hasta que escucha la campana de la boya. Levantando olas encuentra su rumbo. A menudo, lo que se necesita para dar con esos indicadores es la voluntad de afrontar algunos riesgos. Una embarcación que permanece atracada no corre ningún riesgo, pero tampoco llegará a ninguna parte.
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